La prensa extranjera ha decidido hoy que Argentina no es noticia. De los seis titulares que conforman la ventana del mundo hacia la región, apenas dos rozan el país, y ambos lo hacen de refilón, como quien roza una superficie caliente sin detenerse a sentirla. El resto de la agenda se reparte entre la gobernadora del Chocó, un festival de reggae en Benicàssim, un alto cargo iraní y un traspaso en el fútbol europeo. Que Argentina no aparezca en esa lista es, en sí mismo, un titular que nadie escribirá.
Lo poco que se dice de Argentina se dice en clave personal. Leo Messi se despide de su padre con una carta que la prensa internacional reproduce con devoción, no porque revele algo nuevo sobre el duelo o sobre la figura paterna, sino porque el apellido Messi sigue siendo la moneda más convertible del país. El otro titular, el de Nahuel Molina, pertenece a esa categoría de noticia que los diarios internacionales clasifican como argentina solo por el pasaporte del protagonista: un jugador que cambia de club en Europa, con la geografía nacional reducida a una etiqueta de origen. En