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Editorial del día — Ecuadormartes, 13 de octubre de 2026

La noticia que hoy pone a Ecuador en el mapa de la prensa extranjera no viene de Quito ni de Guayaquil, sino de un punto del Pacífico a 170 millas náuticas de Galápagos, y llega con la firma de BBC Mundo. Es el relato, en primera persona, de los dieciséis pescadores del Negra Francisca Duarte II, bombardeados el pasado 17 de marzo cuando regresaban a Manta tras dos semanas de faena. El capitán, Hernán Flores, cuenta cómo vio dos drones acercarse al barco, cómo decidió ignorarlos creyendo que filmaban, y cómo segundos después una explosión le reventó la cabina y le dejó a un tripulante, Jordy, con un corte profundo en el pie. Vino el incendio, vinieron más explosiones, los botes auxiliares, el agua. Y después, lo que el medio británico describe con una frialdad que estremece: un barco azul que se aleja, un miniavión que sobrevuela a los náufragos, y hombres armados que hablan inglés, visten trajes militares marrones y los esposan con capuchas en la cabeza antes de entregarlos, al día siguiente, como "náufragos" a los guardacostas de El Salvador.

El dato que convierte este episodio en algo más que una tragedia marítima es el que BBC Mundo coloca con cuidado quirúrgico: el caso del Negra Francisca es uno de tres ataques conocidos sobre los que las autoridades estadounidenses no han reconocido su autoría. Los otros dos, contra el Don Maca el 26 de marzo y contra el Fiorella el 20 de enero, siguen el mismo patrón. El Comando Sur, responsable de la operación Southern Spear, dijo a la BBC que no tiene conocimiento de estos sucesos y que sus fuerzas no participaron en ellos. La declaración es notable: la misma fuerza que ha ejecutado alrededor de setenta ataques en el Caribe y el Pacífico desde septiembre de 2025, con más de doscientos fallecidos, no sabe nada de tres embarcaciones ecuatorianas atacadas con drones. Billy Navarrete, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos de Guayaquil, apunta el patrón que la BBC recoge sin subrayarlo demasiado: seguimiento previo con drones o barcos, ataques, y sobrevivientes esposados y encapuchados en "naves gringas" antes de ser entregados a una marina centroamericana.

Lo que la prensa extranjera subraya hoy, entonces, no es la violencia del narcotráfico ni la crisis carcelaria ni la disputa entre Noboa y sus adversarios. Es algo más incómodo: la posibilidad de que Ecuador esté siendo bombardeado por una potencia aliada sin que esa potencia lo admita, y sin que el Estado ecuatoriano aparezca en la historia como algo más que el lugar donde los pescadores recogen sus redes. La pregunta que da título al reportaje —"Si tienen tanta tecnología, ¿por qué nos atacaron?"— no es retórica. Es la pregunta de un hombre que acaba de ver a sus compañeros heridos y a su barco hundido, y que no entiende cómo un dron que podía filmarlo no pudo distinguirlo de un narcotraficante. La respuesta, si existe, no está en el texto.

Los otros dos titulares del día completan un cuadro que la prensa internacional dibuja con trazos gruesos: Infobae América informa de más de 17.000 afectados y miles de viviendas dañadas por las lluvias en 22 provincias, y France 24 Español se pregunta por qué Expreso dejó de circular en papel después de 53 años. Lluvia, silencio y un barco hundido. Ninguna de las tres noticias menciona al gobierno de Noboa como protagonista, y eso también es un encuadre: Ecuador aparece ante el lector extranjero como un país al que le ocurren cosas —el clima, la censura que se insinúa, los drones que nadie reclama— más que como un país que decide su rumbo. La excepción, y es una excepción significativa, es la investigación de la BBC, que sí tiene nombres, fechas, coordenadas y una pregunta que el Comando Sur no ha respondido. Para el lector de fuera, Ecuador es hoy, sobre todo, el lugar donde dieciséis pescadores se salvaron de milagro y todavía no saben quién les disparó.

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