Cultura
Andes
A la prensa extranjera le cuesta decidir si quiere a Colombia en la sección de catástrofes o en la de diplomacia. Hoy ofrece ambas cosas, y la combinación deja un retrato extraño: un país que sufre un terremoto en el Chocó y que, casi al mismo tiempo, protagoniza una controversia internacional por su política exterior. France 24 mira los escombros; BBC Mundo mira los Altos del Golán. Ninguno parece ver las dos cosas juntas, acaso porque el vínculo entre ambas es incómodo para la mirada de afuera: la misma administración que hereda una emergencia humanitaria acaba de tomar una decisión de largo alcance geopolítico.
Hoy Bolivia vuelve a comparecer en el tablero internacional, y lo hace con una noticia que la prensa extranjera puede contar sin necesidad de adjetivos: 153 exautoridades del Gobierno de Evo Morales denunciadas por asesinato, vejaciones y torturas en el caso Hotel Las Am
Cono Sur
La prensa extranjera ha decidido hoy que Argentina no es noticia. De los seis titulares que conforman la ventana del mundo hacia la región, apenas dos rozan el país, y ambos lo hacen de refilón, como quien roza una superficie caliente sin detenerse a sentirla. El resto de la agenda se reparte entre la gobernadora del Chocó, un festival de reggae en Benicàssim, un alto cargo iraní y un traspaso en el fútbol europeo. Que Argentina no aparezca en esa lista es, en sí mismo, un titular que nadie escribirá.
La sesión se suspendió. No hubo explicación pública, ni fecha nueva, ni comunicado oficial; la comisión medioambiental que debía pronunciarse sobre el informe favorable al proyecto eléctrico Los Cóndores-Río Diamante simplemente dejó de reunirse. ¿La causa? Una publicación de Instagram. El País América lo
Centroamérica
Treinta años después de que Guatemala ratificara el Convenio 169 de la OIT, la prensa extranjera encuentra hoy una escena que le resulta familiar y a la vez incómoda: un Gobierno que conmemora, y una ministra que admite una deuda. La noticia de Infobae América no es que el país celebre un aniversario, sino que lo celebre reconociendo que el compromiso internacional sigue sin traducirse en igualdad efectiva para los pueblos indígenas. Esa confesión oficial, recogida con precisión en el acto del Palacio Nacional de la Cultura, es el hecho que la mirada de afuera decide destacar. Y no es un dato menor.
La prensa extranjera mira hoy a El Salvador y lo que ve es un tribunal y una suma. El Tribunal Segundo contra el Crimen Organizado de San Miguel, según Infobae América, ha impuesto 107 años de prisión a dos miembros de la MS-13 y penas menores a otros nueve procesados por siete homicidios cometidos entre 2015 y 2017 en Usulután y Jiquilisco. La cifra es de esas que no necesitan adjetivos: 107 años por cuatro homicidios agravados y agrupaciones ilícitas, con un abanico que va desde los 30 años para el alias click hasta los 25 para un civil señalado como colaborador. El corresponsal extranjero, que escribe desde la distancia, no tiene que exagerar para que el encuadre funcione. Le basta con transcribir la condena y dejar que el número hable.
La prensa internacional que hoy recorta su lente sobre Costa Rica parece decidida a ajustar el foco en un solo sector: el de la salud de élite. El reportaje de Infobae América sobre el avance de Radioterapia Siglo XXI como polo de turismo médico oncológico no es, en sí mismo, una novedad —el país lleva años promocionándose en este nicho—, pero sí marca un giro en el relato externo: ya no se trata de vender playas o ecoturismo, sino de posicionar a Costa Rica como un hub de alta tecnología médica, capaz de atraer a pacientes desde países donde la oncología de precisión escasea o es prohibitiva. La certificación Novalis Certified, concedida a un solo centro en Centroamérica, y la mención de que el país recibe enfermos de Estados Unidos, Canadá, India o Rusia funcionan como avales de un modelo que, en el imaginario global, suele asociarse a destinos como Israel, Alemania o Singapur. Lo curioso no es la proeza técnica —que lo es—, sino el silencio que la acompaña: no hay en el texto exterior ninguna referencia a las colas de meses en la Caja Costarricense de Seguro Social, ni a los recortes presupuestarios que han dejado sin medicamentos a pacientes crónicos dentro del país. La mirada extranjera elige, una vez más, mostrar solo el escaparate de lujo, ignorando el taller que hay detrás.