La prensa internacional que hoy cubre Perú ha decidido, casi unánimemente, que el país cabe en una cancha de fútbol. Ocho de los nueve titulares disponibles giran en torno al amistoso Colombia-Perú: horarios, televisación, historial de enfrentamientos, formaciones probables. Es una cobertura de servicio, útil para el aficionado, pero que reduce la actualidad peruana a un evento deportivo sin consecuencias más allá del marcador. El fútbol, ya se sabe, es el gran igualador narrativo: permite hablar de Perú sin hablar de Perú, llenar minutos de programación sin comprometerse con ninguna interpretación incómoda. No hay en estos titulares una sola mención a la política, a la economía ni a los conflictos sociales que otras jornadas ocuparon las portadas. La ausencia no es un juicio: es una elección editorial que dice menos sobre Perú que sobre la lógica de los medios que, cuando no hay terremoto ni escándalo, recurren al deporte como relleno noble.
El único titular que se aparta de la agenda futbolística es, precisamente, el más sintomático: KFC y MullenLowe Perú convierten los mapas de videojuegos en piezas de pollo. Es una noticia de publicidad, una curiosidad de marketing que la prensa extranjera recoge porque encaja en el molde de la creatividad latinoamericana, ese cajón donde cabe desde un anuncio ingenioso hasta una campaña viral, siempre que no exija contexto ni seguimiento. El otro titular que menciona a una persona real, Jean Ferrari, lo hace para reportar una confusión en la desconvocatoria de Oliver Sonne de la selección peruana, con declaraciones sobre sacar de contexto. Es decir: incluso cuando aparece un nombre propio, el encuadre sigue siendo el mismo, el del ruido alrededor del fútbol, no el de la sustancia.
Queda un titular que no es titular: Videoplayback (60) - Infobae. Un fragmento técnico, un error de sindicación, la prueba de que el feed que alimenta esta sección también tiene sus grietas. No hay que sobreinterpretarlo, pero tampoco ignorarlo: la mirada extranjera sobre Perú hoy es, en buena medida, un flujo automatizado donde lo que no es fútbol o curiosidad publicitaria simplemente no aparece.
El resultado es un retrato por omisión. Perú, para la prensa internacional de hoy, es un país que juega un amistoso, que hace anuncios ingeniosos y que protagoniza confusiones menores en la convocatoria de un futbolista. Nada más. No hay crisis, no hay museo, no hay cine independiente, no hay Callao. Hay un partido y un balón. Quien solo leyera estos titulares no sabría que en Perú ocurre algo distinto al calendario FIFA. La pregunta, incómoda, es si esa ceguera es culpa de los medios extranjeros o si, simplemente, hoy no había otra cosa que contar. La respuesta probablemente esté en el medio: no todo es fútbol, pero el fútbol es lo único que, en la lógica del feed, no requiere explicación.