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🇵🇪 Perúdomingo, 11 de octubre de 2026

Hay una frase en los titulares de hoy que merece detenerse: un ministro peruano declara ante una comisión del Senado que en el país existe terrorismo con fines de lucro. La prensa extranjera la recoge sin contexto, como se recogen las declaraciones que suenan a diagnóstico y no a consigna. Es el único titular del día que alude a algo parecido a un problema de Estado, y aparece flotando entre un video sin título, un homenaje a Maradona por el gol a Perú, un partido de Cusco FC contra Alianza Lima, un Perú-Brasil de vóley sub 19 y la medición de terremotos.

El resto del menú lo completan dos piezas que, juntas, dibujan el retrato involuntario de la jornada. Un candidato de izquierda llamado Hitler Mussolini gana la alcaldía de un distrito pequeño, y el IGP explica por qué la escala de Richter no basta para medir los sismos más potentes del país. La primera es la anécdota que la prensa extranjera adora: un nombre imposible, una democracia local que produce resultados extravagantes, la prueba de que en Perú pasa cualquier cosa y nada pasa. La segunda es la única nota que trata al país como un territorio con geología propia y ciencia propia, aunque el enfoque sea el método, no el riesgo.

Lo nuevo no es el contraste entre lo trivial y lo serio, que ya es rutina en esta sección. Lo nuevo es que el terrorismo con fines de lucro entra al circuito informativo por la puerta de un Senado que no es el peruano, y que la prensa extranjera lo deja pasar sin preguntarse qué significa. Un ministro que define el terrorismo como negocio es una tesis política, no una descripción. Que se pronuncie ante una comisión del Senado sugiere un debate en curso, y que ese debate no aparezca en ningún otro titular de la jornada sugiere que la mirada de afuera prefiere el nombre del candidato al contenido de la advertencia.

Así, el país que emerge hoy es el de siempre: una cancha, un aniversario, un sismo medido con precisión, un alcalde con nombre de diccionario. La única frase que podría incomodar se cuela sin escolta y se pierde. No es censura: es desinterés. La prensa extranjera no oculta a Perú; simplemente decide, cada día, qué parte de Perú merece ser contada. Hoy eligió la que no exige explicación.

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